miércoles, 5 de agosto de 2015

Lecciones

*Errores cognitivos: 

Entre otros, después de tratar el tema, voy a escribir sobre los siguientes:

- Distorsión de la realidad: debido al estado anímico. 

- Condicionamientos varios/ Falacia de cambio

- Bola de cristal:/ Personalización: No sabes lo que piensas los demás de ti, no puedes controlar lo que dicen de ti...Es algo agotador e imposible de llevar. 


- Lenguaje con uno mismo: Lo más importante es como te  hablas a ti mism@. 


- Tendencia al perfeccionismo y al control de todas las situaciones...

- La visión distorsionada sobre uno mism@


- Hábito del pensamiento negativo...


- Filtraje o Abstracción selectiva: Valorar una situación global de manera negativa por determinados hechos particulares, como si toda la situación fuera solo eso hecho...


- Extremismos (Pensamiento polarizado)


- SOBREGENERALIZACIÓN: sacar conclusiones generales de hechos particulares. Y etiquetas globales. 

- Visión catastrófica: ponerse siempre en lo peor

- Falacia de Justicia: "no hay derecho a..."


-CULPABILIDAD: Echarnos toda la responsabilidad de las acciones viéndonos como personas viles e indignas, o bien haciendo lo mismo con otros. 

-Deberías. No tener normas rígidas. 

- Falacia de recompensa divina: Esperar que los problemas cambien por sí solo, esperando que las cosas mejoren en el futuro, sin buscar soluciones presentes...

- Razonamiento emocional: Considerar que si uno se siente de un modo u otro determinado, entonces es verdad que tiene que haber un motivo real para sentirse así...


¿ Cómo corriges estos errores? ¿ Cómo cambias el hábito del pensamiento?


- Lo primero que hay que tienes que hacer es plantearte cuáles son  tus errores cognitivos.
 El primer paso para solucionar cualquier problema es reconocerlo. 
 Además plantarte si quieres trabajar duro para cambiarlos porque lo mental requiere mucho trabajo, mucha constancia y mucho esfuerzo. 



-En los momentos de crisis, preguntate qué es lo peor qué te puede pasar, verás que la respuesta es más leve de lo que esperas y te tranquilizarás.  Es una forma de poner los pies en el suelo. 

- En cuanto a la CULPABILIDAD, yo prefiero hablar de RESPONSABILIDAD. Al contrario de lo que creemos, nosotros mismo somos los responsables de nuestras vidas, decidimos cómo nos tomamos las cosas, cómo reaccionamos a aquellas cosas que nos pasan, o cómo actuamos ante circunstancias externas que no están bajo nuestro control. 

*He aprendido que luchar contra una situación pasada o contra una situación que realmente no depende de ti, solo es un gasto de energía. Cuanto antes seas consciente de esto, perderás menos tiempo y te podrás centrar solo en lo realmente importante. 

Por ejemplo, esta explicación nos sirve para corregir también los errores de parecer que tienes una bola de crital o personalización, no puedes controlar lo que piensan los demás, ni intuirlo, es mejor hablar y preguntar. 

La responsabilidad va unida a todos los errores. Si yo soy consciente de lo que puedo lograr, de lo que soy, de lo que tengo, de hasta dónde puedo llegar...podré controlar estos errores. 

Los pensamientos negativos están ahí, existen, pero tenemos que recordar que son nuestros. Si está en mi cabeza, yo decido si tiene que estar ahí o no, yo decido si materializarlo o no, y si llega a ser un recuerdo o una costumbre...o una distorsión de la realidad.
El pensamiento negativo es un HÁBITO, y los hábitos se pueden cambiar. Recordar que todo es temporal ayuda, y nos sitúa en el presente. Hay que desaprender lo aprendido. 

Los condicionamientos son LÍMITES. Los límites son en su mayoría mentales, decidimos si queremos que sigan siendo límites y que nos acote nuestra vida al igual que los miedos, o decidimos superarlos. 

La sobregeneralización de las cosas o situaciones es muy peligrosa, porque te implantan una idea que tu mente acaba viendo como verdad absoluta y no nos damos cuenta de que la realidad dista mucho de nuestra manera de ver las cosas. Recuerda, hay más perspectivas fuera de tu mente. 

**Un buen consejo es cambiar la forma de hablarse uno mismo. Un lenguaje positivo y hablase a uno mismo como cuando le hablas a un amigo, familiar. Utilizar esa compresión que tenemos con los demás la deberíamos tener con nosotros mismos. 


Se pueden CAMBIAR la actitud, los hábitos, las costumbres. La cuestión es ¿Queremos cambiar? ¿por qué?

Lo tienes que hacer tú, los demás y las circunstancias no van a cambiar, van a seguir siendo las mismas. 


*Moraleja/lección: "El problema no es lo que piensas, sino la manera en la que piensas. " 


Muchos de nosotros vivimos día a día con errores de éstos, ni siquiera nos damos cuenta, como es la forma que conocemos, pues creemos que es algo normal,somos humanos.  Pero cuando lees y escuchas estas cosas, puedes darte cuenta de que no es así, y de que la mayoría de ellos solo nos hace daño, nos condicionan la vida. Y tienes que acordarte que tu decides si quieres dejarte condicionar o no. Aunque es muy difícil llevarlo a la práctica, claro, pero el primer paso es darse cuenta. Tenemos la habilidad. 

Espero que me ayude como me ayuda a mí. Aunque esto lo moldearé, cambiaré y organizaré ideas, pero creo que para una primera versión, no esta mal!! :p

Sé más feliz, está en tus manos. :)


Elena

domingo, 12 de abril de 2015

Primera Lección

"EL ELEFANTE ENCADENADO :


Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. 
Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales... Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas. Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. 
Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir. 

El misterio sigue pareciéndome evidente. ¿Qué lo sujeta entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante.
 Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: «Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?».
 No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez. 
Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño. Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él. Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro... 
Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede. 

Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo. Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza... Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad.
 Vivimos pensando que «no podemos» hacer montones de cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo, cuando éramos pequeños, lo intentamos y no lo conseguimos. Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: No puedo, no puedo y nunca podré. Hemos crecido llevando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca. Cuando, a veces, sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos: No puedo y nunca podré. "

-------Jorge Bucay-----------